Primera encuesta local sobre el consumo de Sustancias Psi-coactivas.

El Programa de Prevención y Asistencia de las Adicciones dependiente de la Secretaría de Salud Pública de la Municipalidad de Marcos Juárez realizó la Primera Encuesta Local a Estudiantes de Enseñanza Media de la Ciudad de Marcos Juárez, sobre Consumos de Sustancias Psicoactivas y Factores de Riesgo y Protección Asociados, la cual tiene como propósito estimar una magnitud de consumo de sustancias en la localidad, con resultados que puedan ser comparables tanto con los estudios nacionales realizados por el Observatorio Argentino de Drogas del SEDRONAR, como así también futuras investigaciones que se desarrollen a nivel local.

El objetivo general es obtener información confiable y actualizada sobre la magnitud, características y factores asociados al consumo de sustancias psicoactivas en estudiantes del nivel medio de la ciudad de Marcos Juárez.

Dicha investigación se propuso, además, indagar acerca de los espacios, escenarios, ocasiones, contextos y circunstancias del consumo, prevalencia y frecuencia del uso de sustancias.

Respecto a la prevalencia de vida, es decir el consumo realizado en algún momento de la vida indica que las sustancias legales son las más consumidas (81,6% alcohol y 44,3% tabaco). En cuanto al consumo de sustancias ilegales, el 14,9% ha consumido marihuana y el 3,6% cocaína. El resto de las sustancias representan menos del 1%.

La prevalencia de año, que puede ser entendido como un “consumo reciente” corresponde al alcohol (71,7%) seguido por el tabaco (28,3), marihuana (11,2%) y cocaína (1,2%).

La prevalencia de mes o consumo actual de sustancias, indica que el 60,5% de los estudiantes consume alcohol, seguido por tabaco (21,7%) y marihuana (7%).

Si bien en las prevalencias de vida, año y mes no ha aparecido una diferencia significativa entre varones y mujeres, sí se ha observado que aumenta notablemente con la edad de los estudiantes.

En cuanto a las edades de inicio en el consumo, las sustencias legales son las de inicio más precoz, con un promedio general de 14 años. La marihuana, un promedio de 15 años.

Los datos sobre cuándo se produjo el primer consumo no muestran diferencias significativas entre varones y mujeres.

 

 

El alcohol, se presenta como la sustancia psicoactiva de mayor consumo, la que presenta la edad de inicio más baja. En cuanto a la frecuencia de su consumo, los mayores porcentajes tienen lugar los fines de semana, independientemente del tipo de bebida que se consuma (cerveza, vino, tragos fuertes). Lo cual se incrementa también con las edades de los estudiantes, especialmente a partir de los 15 – 16 años.

Uno de los indicadores para identificar el consumo abusivo y/o riesgoso refiere a aquellas situaciones de intoxicación y borrachera que pueden haberse dado con cualquier tipo de bebida alcohólica.

Si consideramos la cantidad de jóvenes que consumen alcohol actualmente, el 42,9% reconoce haberse emborrachado o haber tomado más de la cuenta.

De acuerdo a las medidas de abuso o bringe drinking (5 tragos o más en una misma ocasión) el 62,8% consumió al menos una sola vez esta cantidad de alcohol en los últimos 15 días, presentando porcentajes similares entre varones (34,8%) y mujeres (37%) y diferencias significativas en el abuso, proporcional al aumento de las edades.

En cuanto a los lugares de consumo, se observa que un 41,5% lo ha hecho en casa de amigos, seguido por un 30% en el boliche, un 17% en su propia casa y un 8,5% en fiestas. Destacamos la ausencia de consumos en escuelas y clubes, considerados éstos como espacios de protección para los estudiantes.

Otro indicador que permitió analizar el consumo problemático de alcohol en los últimos 12 meses es la escala CRAFFT, a partir de indicadores relativos a dificultades personales o de la interacción social que puede haberle causado el consumo de alcohol. La misma nos ha permitido observar que el 60% de los estudiantes que han consumido alcohol durante el último año, lo han hecho en forma problemática.

De acuerdo a estos indicadores:

  • Un 49,5% de los estudiantes, ha olvidado algunas veces lo que hizo luego de tomar alcohol.
  • El 48,2% realiza un consumo que inquieta a amigos y/o familiares.
  • Un 38% ha viajado en un auto conducido por una persona que había consumido alcohol (sea el mismo o no).
  • Un 32,1% ha consumido alcohol estando solos/as.
  • Un 29,3% de los encuestados ha consumido alcohol para relajarse.
  • Un 17,9% se ha metido en problemas como consecuencia del consumo de alcohol.

Las creencias y factores intervinientes acerca del consumo se relacionan con tres aspectos: expectativas y motivaciones; percepción de la aceptación / rechazo de familiares y amigos respecto al consumo; percepción del riesgo del consumo.

Indagar sobre el imaginario de los estudiantes acerca de las causas del consumo de drogas, se constituye en un aspecto que contribuye a la explicación sobre su propio consumo. Para el 28,22% de los estudiantes, la gente consume por problemas personales, y para el 22,82% los motivos tienen que ver con diversión.

En cuanto a la reacción de los padres si supieran que los estudiantes consumen alguna droga ilícita, la mayoría de los jóvenes consideran que sus padres actuarían de forma comprensiva y tratando de ayudarlos: el 48% buscarían ayuda profesional, el 39,9% hablaría con ellos para que no lo hicieran, frente a un 11,7%, que piensa que sus progenitores los castigarían.

Dos aspectos se analizan en relación al grupo de pares, el primero sobre la tenencia de amigos que fuman marihuana o consumen alcohol regularmente; y el segundo, la presión que el grupo ejercería frente al consumo de marihuana y otras drogas ilícitas.

El 52,6% de los estudiantes manifestaron que todos o casi todos sus amigos consumen regularmente alcohol, es decir todos los fines de semana o más.

Podemos observar las tasas de consumo actual o del último mes de alcohol de los estudiantes, según la tenencia de amigos que consumen alcohol regularmente, donde el 54,8% de los jóvenes que consumen alcohol son los que tienen todos o casi todo su grupo de amigos que consume regularmente. Es decir, que a medida que es mayor el entorno que consume, mayor es la proporción de alumnos que toman alcohol actualmente.

Respecto al entorno de amigos que fuman marihuana, el mayor porcentaje dijo no tener amigos que consume (54,18%). En este sentido, la influencia del entorno muestra algunas diferencias respecto al alcohol en las tasas de consumo reciente de marihuana, donde el 42,8% de los estudiantes que consumieron esta última sustancia en el último año, tienen menos de la mitad de los amigos que fuman regularmente.

Otro aspecto analizado es la presión que el grupo de pares o amigos ejercería frente a una situación de consumo; donde se indagó sobre la percepción que los estudiantes tienen de las reacciones de su grupo de amigos, si supieran que ellos fuman marihuana. El 55% cree que le dirían algo para que no lo hiciera frente a un 0,39% que lo alentaría a seguir consumiendo. Aquí es importante destacar que el consumo reciente de marihuana es más alto en el grupo de estudiantes que tienen amigos que sienten indiferencia frente al consumo.

La presión para no consumir es mayor cuando el consumo de drogas es diferente a la marihuana tal como cocaína, pasta base, éxtasis o ácidos.

Por otro lado, el cuestionario indagó sobre la percepción del riesgo por parte de los alumnos en relación a diferentes sustancias y las distintas frecuencias de su uso.

El consumo de sustancias legales como el alcohol y el tabaco, son consideradas en su mayoría de riesgo leve o moderado cuando su consumo es ocasional, sin embargo se perciben de gran riesgo cuando su uso es frecuente.

En cuanto a la marihuana, un uso experimental es considerado de riesgo leve, el consumo ocasional de riesgo moderado y el uso frecuente de gran riesgo, es decir que a medida que aumenta la frecuencia del consumo, aumenta la percepción del riesgo. Sin embargo, podemos destacar que aproximadamente el 47% de los jóvenes considera que el uso experimental de la marihuana es inocuo. Ésta es la sustancia ilegal que presenta la menor percepción del riesgo. Las restantes (de tipo ilegal) presentan una mayor percepción a medida que aumenta la frecuencia de su uso.

La accesibilidad y oferta de sustancias es la otra dimensión que conjuntamente con los factores que determinan la demanda, explican la problemática del consumo de drogas.

El 31,2% de los estudiantes ha recibido oferta de marihuana ya sea para comprar o probar, y esta oferta ha sido mayor en el último mes.

En cuanto a la accesibilidad, se les preguntó a los jóvenes cuan fácil les resulta conseguir determinadas sustancias ilegales. Los resultados indicaron entre las sustancias de tipo ilegal: el 45,6% de los estudiantes es fácil conseguir marihuana y para el 22,5% de ellos es fácil conseguir cocaína.

Respecto a la asociación entre accesibilidad y consumo, la mayor tasa de consumo corresponde al grupo de alumnos que considera que es fácil acceder a esas sustancias.

 

A modo de conclusión…

Estamos convencidas, que hoy, es fundamental considerar a la investigación en conductas adictivas como una condición necesaria para el diseño de políticas públicas en adicciones.

El consumo de marihuana ha adquirido, en general, mayor relevancia en la actualidad; debido en su mayoría a la naturalización de su uso relacionado a una manera habitual de socialización, y la circulación de determinados mitos y/o creencias respecto a su inocuidad (“es una droga natural”, “tiene efectos terapéuticos”, “es más saludable que fumar tabaco”, “no provoca adicción”, entre otros), a partir de las escasas advertencias sobre los riesgos de su consumo.

De todas maneras, teniendo en cuenta las variables consideradas en el presente estudio que refieren a las experimentaciones con sustancias y consumos actuales, destacamos la prevalencia del consumo de alcohol por sobre el resto de las sustancias por parte de los jóvenes, sobre todo en la nocturnidad.

“El concepto de droga de inicio” es usado para definir aquellas sustancias que funcionan como puerta de ingreso a experiencias de consumo de sustancias psicoactivas, tienen al alcohol y al tabaco como sus más claros representantes. Esta caracterización no alcanza para entender el papel que el alcohol tiene en la cultura actual. Así, esta sustancia representa fundamentalmente una droga de “iniciación” ya que su consumo implica para adolescentes y jóvenes, ingresar al mundo de la independencia, del disfrute del aquí y el ahora, y de la satisfacción inmediata.

La prevención se basa principalmente en las drogas legales; hoy casi todos los programas preventivos tienen un componente orientado al análisis de la publicidad del alcohol y a cómo hacerle frente a sus mensajes y analizar diferentes creencias y/o mitos sobre dicha sustancia.

A la hora de pensar la prevención del consumo problemático de drogas, son varios los ámbitos en donde podemos llevar a cabo nuestras acciones.

La prevención del consumo problemático de drogas en la escuela, se incluye dentro de las acciones promotoras de salud realizadas desde el ámbito educativo.

Teniendo en cuenta que cada familia tiene recursos propios, en ocasiones es necesario potenciarlos y redescubrirlos con vistas a incorporar estrategias preventivas desde acciones cotidianas.

En cuanto a las escuelas, es importante tener en cuenta los aspectos que hacen de ella un ámbito privilegiado para la prevención del consumo de drogas:

  • Posibilidad que las actuaciones preventivas lleguen a la mayoría de la población joven, “cautiva” de instituciones educativas a diferencia de otras poblaciones de adultos, familias, etc.
  • La edad de los alumnos permite intervenciones con posibilidad de éxito, ya que son permeables a adquirir conocimientos, actitudes, valores y hábitos.
  • El tiempo que los adolescentes y jóvenes pasan en la escuela permite intervenciones permanentes y sistemáticas.
  • La escuela permite intervenciones grupales y personalizadas, según necesidades especificas, posibilitando la prevención secundaria y la detección temprana.
  • Cuenta con profesionales con capacidad de intervención intencional y planificada.
  • Puede facilitar, estimular u orientar, paralelamente, la formación de los padres en materia de prevención.
  • Entiende y vivencia el problema del consumo de drogas, y puede convocar a los actores comunitarios necesarios para desarrollar programas preventivos.

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