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La ciudad
2025-02-05

Ezequiel Cornaglia habló sobre la salida de su padre del ejecutivo, el PRO.MU.VI y su rol como contralor

 En la mañana de Buen Día Ciudad, el ingeniero Ezequiel Cornaglia, actual presidente del Tribunal de Cuentas, se refirió públicamente a la destitución de su padre, Guillermo Cornaglia, de la Secretaría de Producción y de la presidencia del PROMUVI, además de brindar definiciones sobre el funcionamiento del organismo de control, su vínculo con la intendenta Sara Majorel y su relación con el exintendente Pedro Dellarossa.

Consultado por la decisión del Ejecutivo, Cornaglia fue claro: sostuvo que los cambios en el gabinete forman parte de las facultades políticas del gobierno municipal y que, con el aval del Concejo Deliberante, “por política se llega y por política se va”. Si bien reconoció que le hubiera gustado que las formas fueran distintas —especialmente por la relación personal y política que mantiene desde hace años con la intendenta— aseguró no tener objeciones de fondo a la decisión. “Supuse que, si iba a haber un movimiento de este tipo, me iba a llamar antes. Fue solamente eso”, expresó.

En cuanto al impacto familiar de la medida y su rol como presidente del Tribunal de Cuentas, Cornaglia remarcó que su responsabilidad institucional está por encima de cualquier situación personal. “Tengo un compromiso por el cual fui electo por cuatro años y no puedo dejar eso de lado. Mi trabajo lo sigo haciendo con la misma responsabilidad de siempre”, afirmó, descartando cualquier ánimo de revancha o conflicto.

Uno de los ejes centrales de la entrevista estuvo vinculado al PROMUVI y a las críticas surgidas en torno a su funcionamiento. En ese sentido, Cornaglia defendió la gestión del programa y negó la existencia de irregularidades.

Detalló que, en más de una década, el PROMUVI desarrolló entre 1.500 y 1.700 terrenos, lo que representa alrededor de 50 hectáreas urbanizadas, es decir, más del 5% de la mancha urbana de la ciudad. “Es un número impresionante, aplastante en términos de gestión”, subrayó.

Además, explicó que el programa cuenta con doble auditoría —trimestral y anual— y que los controles pasan por la Municipalidad, el Tribunal de Cuentas y el Concejo Deliberante.

 “Para mí es algo sumamente transparente. Confío plenamente en el manejo tanto de la intendenta como de mi padre”, sostuvo, y agregó que cualquier duda debería plantearse en los ámbitos institucionales correspondientes y no en el terreno de las especulaciones públicas.

Respecto a su vínculo con Pedro Dellarossa, Cornaglia aseguró mantener una excelente relación, aunque ya no compartan el día a día de la gestión. “Empecé en política por Pedro y por el equipo. Los estimo a los dos, tanto a él como a Sara, y puedo separar lo político de lo personal”, afirmó.

Al analizar el escenario político actual, el presidente del Tribunal de Cuentas se mostró crítico del funcionamiento de la política a nivel general, señalando que hoy los partidos muchas veces se utilizan como plataformas circunstanciales y que eso genera desgaste. No obstante, destacó que sigue creyendo en la política como herramienta de transformación y en la necesidad de que se involucre cada vez más gente con vocación y compromiso.

De cara al proceso electoral que se avecina, dejó una definición que resonó con fuerza: “Veo más candidatos que equipos”. Según explicó, los liderazgos reales se construyen desde abajo o a partir de equipos sólidos, algo que —a su entender— todavía no se termina de consolidar en el escenario local.

Finalmente, Cornaglia afirmó que hoy su prioridad es cumplir de la mejor manera posible con el rol para el que fue elegido, sin apuro por definir un futuro político personal. “Nunca peleé por un cargo y no lo voy a hacer ahora”, concluyó, dejando abierta una etapa de reflexión y cierre de un ciclo dentro de la gestión municipal.